DE CUERPOS QUE DUELEN (I)
Muéstrame el olvido
y la cavidad del cuerpo que lo contiene;
déjame beber el líquido viscoso que supura
/ la herida abierta;
y besar el látigo piadoso de la desmemoria.
No murmures
no alces su nombre por sobre los labios
porque la nostalgia volverá mi pecho su hogar
y punzará sus besos en mi frente.
Solo por eso, a ti te pido:
Muéstrame el olvido
y la cavidad del cuerpo que no se niega
deja mi cuerpo -libre- gestarse
en el barro sanguinolento del no-recuerdo.
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